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viernes, agosto 11, 2006

El Lado Oscuro del Corazón









EL LADO OSCURO DEL CORAZÓN

No sé, me importa un pito que las mujeres tengan los senos como magnolias o como pasas de higo; un cutis de durazno o de papel de lija.
Le doy una importancia igual a cero, al hecho de que amanezcan con un aliento afrodisíaco o con un aliento insecticida. Soy perfectamente capaz de soportarles una nariz que sacaría el primer premio en una exposición de zanahorias; ¡pero eso sí! - y en esto soy irreductible... no les perdono, bajo ningún pretexto, que no sepan volar. Si no saben volar ¡pierden el tiempo las que pretenden seducirme!
Esta fue - y no otra - la razón de que me enamorase tan locamente, de María Luisa.
¿Qué me importaban sus labios por entregas y sus encelos sulfurosos?
¿Qué me importaban sus extremidades de palmípedo y sus miradas de pronóstico reservado?
¡María Luisa era una verdadera pluma!
Desde el amanecer volaba del dormitorio a la cocina, volaba del comedor a la despensa.
Volando me preparaba el baño, la camisa. Volando realizaba sus compras, sus quehaceres...
¡Con que impaciencia yo esperaba que volviese, volando de algún paseo por los alrededores! Allí lejos, perdido entre las nubes, un puntito rosado. "¡María Luisa! ¡María Luisa!... y a los pocos segundos, ya me abrazaba con sus piernas de pluma, para llevarme, volando, a cualquier parte.
Durante kilómetros de silencio planeábamos una caricia que nos aproximaba al paraíso; durante horas enteras nos anidábamos en una nube, como dos ángeles, y de repente, en tirabuzón, en hoja muerta, el aterrizaje forzoso de un espasmo.
¡Que delicia la de tener una mujer tan ligera... aunque nos haga ver, de vez en cuando las estrellas! ¡Que voluptuosidad la de pasarse los días entre las nubes... la de pasarse las noches de un solo vuelo!
Después de conocer a una mujer etérea, ¿puede brindarnos alguna clase de atractivos una mujer terrestre? ¿Verdad que no hay una diferencia sustancial entre vivir con una vaca o con una mujer que tenga las nalgas a setenta y ocho centímetros del suelo?
Yo, por lo menos, soy incapaz de comprender la seducción de una mujer pedestre, y por más empeño que ponga en conseguirlo, no me es posible ni tan siquiera imaginar.

Oliverio Girondo

jueves, agosto 10, 2006

Poema del Premio Nacional de Ciencias Naturales (1994) Dr. Humberto Maturana R.







Plegaria del Estudiante

¿Por qué me impones lo que sabes
si quiero yo aprender lo desconocido y ser fuente en mi propio descubrimiento?
El mundo de tu verdad es mi tragedia;tu sabiduría, mi negación; tu conquista, mi ausencia; tu hacer,mi destrucción.
No es la bomba lo que me mata; el fusil hiere, mutila y acaba, el gas envenena, aniquila y suprime, pero la verdad seca mi boca,
apaga mi pensamiento y niega mi poesía, me hace antes de ser.
No quiero la verdad, dame lo desconocido.
Déjame negarte al hacer mi mundo
para que yo pueda también ser mi propia negación
y a mi vez ser negado.
¿Cómo estar en lo nuevo sin abandonar el presente?
No me instruyas, déjame vivir viviendo junto a mí,
que mi riqueza comience donde tu acabas,
que tu muerte sea mi nacimiento.
Me dices que lo desconocido no se puede enseñar,
yo te digo que tampoco se enseña lo conocido
y que cada hombre hace el mundo al vivir.
Dime, que yo tejeré sobre tu historia; muéstrate para que yo pueda pararme sobre tus hombros. Revélate para que desde ti pueda yo ser y hacer lo distinto;
yo tomaré de ti lo superfluo, no la verdad que mata y congela;
yo tomaré tu ignorancia para construir mi inocencia.
¿No te das cuenta de que has querido combatir la guerra con la paz, y la paz es la afirmación de la guerra?
¿No te das cuenta de que has querido combatir la injusticia con la justicia, y que la justicia es la afirmación de la miseria?
¿No te das cuenta de que has querido combatir la ignorancia con la instrucción y que la instrucción es la afirmación de la ignorancia porque destruye la creatividad?
Tu conocimiento nos muestra el mundo o lo niega,
porque es la historia de tus actos, o lo negará porque despertando tu imaginación
te llevará a cambiarlo
Deja que lo nuevo sea lo nuevo y que el tránsito sea la negación del presente;
deja que lo conocido sea mi liberación, no mi esclavitud.
No es poco lo que te pido. Tú has creído que todo ser humano puede pensar,
que todo ser humano puede sentir.
Tú has creido que todo ser humano puede amar y crear.
Comprendo pues tu temor cuando te pido que vivas de acuerdo a tu sabiduría
y que tú respetes tus creencias; ya no podrás predecir la conducta de tu vecino,
tendrás que mirarlo; ya no sabrás lo que él te dice escuchandote,
tendrás que dejar poesía en sus palabras.
El error será nuevamente posible en el despertar de la creatividad,
y el otro tendrá presencia.
Tú, yo y él tendremos que hacer el mundo.
La verdad perderá su imperio para que el ser humano tenga el suyo.
No me instruyas,
vive junto a mi tu fracaso
que es, que yo sea idéntico a ti.


Humberto Maturana R. (1972)